El parque de Los Esteros, en el sur de Guayaquil, es un espacio verde que debería ser un pulmón para la comunidad, pero hoy se encuentra descuidado. La basura acumulada y la oscuridad por la falta de iluminación —producto del vandalismo— han convertido lo que era un lugar de recreación en un sitio que genera preocupación. “Han vandalizado todas las luces y está sucio”, lamenta July Angulo, una vecina del sector que ve con tristeza cómo este espacio, que antes albergaba risas y juegos, ahora parece abandonado.
Para Alexander Samaniego, el parque no solo ha perdido su vitalidad, sino también su seguridad. “Yo pasé gran parte de mi infancia jugando básquet aquí”, recuerda, mientras señala que el microtráfico y la falta de patrullajes policiales han empeorado la situación. “El Municipio debería darle más mantenimiento a las canchas y los juegos, que a veces ni siquiera están en condiciones de usarse”, reclama. Además, critica que las autoridades prioricen parques más céntricos, dejando a un lado estos espacios barriales que son vitales para las familias del sector.
Aunque el alcalde Aquiles Álvarez anunció el 18 de marzo que, en lo que va del año, se han intervenido seis parques y se les ha dado mantenimiento a 243, la cifra resulta insuficiente frente a las necesidades reales. Guayaquil cuenta con aproximadamente 2.320 parques, según la Dirección de Ambiente y Preservación de Áreas Verdes, lo que deja en evidencia una brecha enorme entre lo que se ha hecho y lo que falta por hacer. Mientras tanto, vecinos como July y Alexander siguen esperando que Los Esteros recupere su esplendor, para que las nuevas generaciones puedan disfrutarlo como ellos lo hicieron en su momento.