Ecuador enfrenta un severo temporal invernal atribuido al fenómeno “El Niño Costero”, que ha provocado lluvias intensas y prolongadas en varias regiones del país. Según el Instituto Oceanográfico de la Armada, las precipitaciones en Manabí han superado en un 300% el promedio histórico, con un acumulado de 1,200 mm de lluvia en el mes de enero, lo que ha generado inundaciones, deslizamientos de tierra y afectaciones en la infraestructura vial y agrícola.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAGAP) ha informado que las pérdidas en el sector agrícola ascienden a 28 millones de dólares, afectando principalmente los cultivos de banano, cacao y arroz, que son fundamentales para la economía ecuatoriana y las exportaciones. Además, más de 47 albergues temporales han sido habilitados con capacidad para 15,000 personas que han tenido que evacuar sus hogares debido a las inundaciones.
Para enfrentar la crisis, el Banco Mundial ha aprobado un crédito de 150 millones de dólares destinado a la reconstrucción y mitigación de daños en las zonas más afectadas. Como parte del plan de asistencia humanitaria, el gobierno ha distribuido kits de emergencia con alimentos y productos básicos para cubrir las necesidades de las familias damnificadas durante al menos tres meses.